Comprar
Comprar bien es, sobre todo, descartar bien.
Buscar propiedad solo es agotador porque casi todo lo que se mira no sirve. El trabajo está en filtrar antes, no en visitar más.
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Búsqueda dirigida
Primero definimos qué está buscando de verdad: no la lista de requisitos, sino cuáles son negociables y cuáles no. Esa conversación ahorra meses.
A partir de ahí busco en la cartera propia, en el mercado publicado y en lo que todavía no se publica, que en ciertos sectores es la mitad de lo que se vende.
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Visitas filtradas
Usted no visita todo: visita lo que pasó un filtro previo. Cada propiedad se revisa antes de proponerla, con sus defectos sobre la mesa.
Ver diez propiedades que no calzan no es avanzar. Es cansarse y terminar comprando por agotamiento.
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Revisión legal
Antes de ofertar se revisan los antecedentes: dominio vigente, gravámenes, prohibiciones, deudas de contribuciones y gastos comunes, y regularización de ampliaciones.
El estudio de títulos lo hace su abogado o el del banco; mi trabajo es que nada llegue a esa mesa por sorpresa. Ningún antecedente se da por bueno sin el documento a la vista.
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Negociación
Una oferta se arma con información: cuánto tiempo lleva publicada, qué se ha ofrecido antes, qué necesita el vendedor y con qué plazos.
Acompaño la negociación y después el proceso completo, de la promesa a la entrega de llaves.
Cuénteme qué busca
Con eso puedo decirle, con franqueza, si existe en el mercado y en qué rango.